Monologo del Hada

¿De dolor hablas? ¿Por qué llanto gime tu mundo? ¿Por qué duele tanto? ¡Duende! Te me escapas de los brazos, por los que tanto luchaste. Duende, no abandones la batalla en plena guerra. No me dejes sin tu sombra, no me dejes sin tu noche, duende ¡No me dejes! Abrázame en el día, que comparto tu dolor, y será el llanto de los dos, el que cautive nuestra selva. Duende en fantasma te conviertes, porque duelen los niños sin techo, porque te duele el pueblo muerto. Duende, que me dueles, porque callas. Duende, me dueles en la mañana, sin tu brazo estoy perdida, y perdida estaré hasta que me encuentres y me abraces. Duende no calles, no llores, duende no temas. Que usaremos esa espada de madera que te ha defendido de piratas y pulpos; de demonios y angeles.

Subiré a lo alto de la montaña y pediré en oraciones a los dioses que te cuiden, y que te den fuerzas, y gritaré en este bosque como en tantos, que te quiero, te quiero y dueles.

Tú amaneces en la mañana, y recubres mis alas mojadas de rocio, te sabes y te pierdes y te vuelves aire para mi vuelo. Te veo en el camino derrotado, te veo en la rivera suspirando. Duende, no te vayas, ni te quedes, súbete a mis alas, refúgiate en mis manos. Que aunque no entiendo tanto dolor, ni los misterios que te envuelven, sabes como pocos, que te quiero.

Duende, un secreto: la simpleza; Un color: tu sonrisa; una derrota: mi vocación. Duende en mí, nació la más bonita flor que la tierra ha visto. Duende, en mí la vida se transformó en sonrisa y juego. No le cuentes a las rosas o los jazmines, este pequeño amanecer. Si la vieras correr, por los jardines, domesticar a los más temibles dragones, a fuerza de sonrisas. Duende el mundo duele, pero también hay mil bosques al que no tenemos que permitirle doler. No puedo darme el gusto de juzgar y sentenciar al mundo, porque el retoño que vino de mi bosque, me necesita. No porque lo traje a este mundo, si no, porque es futuro, es comarca. Musa inspiradora de duendes y elfos valientes, que en caballitos de mar, desafiarán los más terribles miedos, pelearan las batallas del alma. Para defender con ansias lo que hemos construido, para seguir la lucha que hace más liviano el caminar.  

Ella entendió que a este bosque solo lo transformamos con amor. Aquí, duende titiritero, pintor de soles,  te dejo el nombre que cautiva mis días y mis noches, alegra mis mañanas y mis tardes. Me cuida de los fantasmas que vienen a buscarme. Mitad tango, mitad hada, compañera del bandoneón, su nombre es…

 

 

 

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3 comentarios

  1. ey cumpa, que decirte de estos hermosos monólogos! como siempre usted sabe que cada historia, cuento o monologo de estos me traslada a ese bosque inmenso y hermoso que me haces inmaginar con esas palabras!
    Chango, aqui el comentario de la cumpita fanática de sus hermosos escritos!
    muchos abrasos y besos paaraaa usted cumpa!
    siga así que en poco tiempo seremos sus cumpas quienes lo llamemos para entrevistar a ese escritor de cuentos de hadas y duendes!

  2. La verdad… no esperaba un torrente de poesía. Una linda sorpresa que seguire releyendo para investigar un poco más que tan feliz es tu Dios. Que gran coraje esa pregunta? Yo todaví me estaba cuestionando la existencia y su esencia….
    Un placer amiguito.

  3. me encanto este monologo amigo, esa hada enamoradisiiima de su duende,q tierna esa hada, que expresiva, sentimental, lo que puede mover el amor no?.va mas alla. abrazo amigo mio y siga reflexionando asi, que me gusta leer lo que siente.hasta la proxima!


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